Tercera de 12 razones por las que Nicaragua debe decir no a los cultivos transgénicos

 

 Alianza Semillas de Identidad   10/01/2018
Tercera de 12 razones por las que Nicaragua debe decir no a los cultivos transgénicos

Nicaragua tiene 135 variedades criollas de maíz.

3. Con las semillas transgénicas existe menor productividad en los cultivos

Los cultivos transgénicos no son más productivos, sino que tienen menos rendimiento que los híbridos y cultivos convencionales. En ningún país donde se cultivan transgénicos se ha demostrado mayor rendimiento y productividad, entre los cuales se encuentran Estados Unidos y Argentina.

“Además, los cultivos transgénicos son más caros debido a los altos costos del paquete tecnológico del cual dependen”, afirma Leonel Calero, productor agroecológico de Masaya y vocero de la Alianza Semillas de Identidad.Se cumplieron 20 años de cultivos transgénicos comerciales y, a pesar de ello, no han logrado cumplir con las promesas con las que fueron justificados. Casi la totalidad de los cultivos transgénicos se encuentran en tan sólo 10 países, siendo objeto de rechazo en más de 170 países.
Semillas criollas
En Nicaragua existen al menos 135 variedades criollas de maíz y similar cantidad de variedades de frijol, las que con manejo agroecológico mejoran su productividad. Producidas en policultivos, aseguran la diversidad de alimentos e ingresos económicos a la agricultura familiar, garantizando la seguridad alimentaria con equidad y soberanía comunitaria.“Nuestras semillas criollas y acriolladas con manejo agroecológico son estables en su producción y evolucionan de manera constante. Esto facilita su adaptación a diversos ambientes agroclimáticos y a los efectos del Cambio Climático, además de su tolerancia a plagas y enfermedades”, detalla Rubén Hernández, productor agroecológico de Jinotega y vocero de la ASI.
Diagnósticos realizados por el Programa Campesino a Campesino (PCaC/Unag) han mostrado que productores y productoras haciendo uso de las semillas criollas y acriolladas de maíz, han logrado cosechar entre 40 y 90 quintales por manzana.
“Promover el rescate, el mejoramiento y el libre intercambio de las semillas criollas y acriolladas adaptadas a diferentes zonas agroclimáticas y a la cultura social y productiva de comunidades campesinas e indígenas, es un paso fundamental para crear sistemas de producción ecológica y económicamente sostenibles y garantizar la alimentación”, señala Pedro Arauz, productor agroecológico de Nueva Segovia y vocero de la Alianza Semillas de Identidad.
LA PRENSA
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