“Quien controla las semillas, controla el estómago”

MARTIN CUADRA SIMAS

 

AS-PTA/Brasil –

La frase, dicha por Martín Cuadra, gerente nacional de la organización nicaragüense Simas, resumió uno de los aspectos más relevantes de los estudios de caso desarrollados en el ámbito de la Alianza por la Agroecología.

 Presentados durante la tarde del primer día del Seminario de la Alianza, el 4 de mayo de 2017, los estudios de caso echaron luz sobre los muchos beneficios de la agroecología – en el plan político, social, económico y cultural – en tres países latino-americanos.

Nicaragua

En este país de Centroamérica, los estudios de caso fueron desarrollados por las dos organizaciones nicaraguenses que forman parte de la Alianza por la Agroecología: SIMAS y UNAG (Programa de Campesino a Campesino).

“Quisimos investigar el proceso de transición para un modelo agroecológico – que  viene se desarrollando hace décadas en nuestro país – y saber como está este escalonamiento. Buscamos descubrir los impactos sociales, económicos y ambientales de ese proceso y, a partir de ahí, generar conocimiento para poder diseminar la agroecología en Nicaragua”, dijo Martín Cuadra.

Un dato que llamó mucha la atención, dijo Martín Cuadra, es que las fincas que mantienen un modelo agroecológico tienen alimentos y productos variados durante todo el año. Además, logran obtener ingresos más altos, en comparación con las que siguen otros modelos de producción. “Constatamos que, al adoptar la agroecología, muchas familias están logrando convertir sus fincas en propiedades autosuficientes, garantizando su seguridad alimentaria y nutricional”.

El gerente nacional de SIMAS también destacó la importancia de la preservación de las semillas criollas en esas propiedades: “Defenderlas es una cuestión de soberanía. Su utilización hace las familias más resilientes a los desafíos ambientales. Además, estas semillas terminan por promover un rescate cultural en las comunidades dónde son utilizadas”.

Los resultados mostraron aun, según relató en el Seminario, que las familias entrevistadas han estado involucradas en movimientos sociales organizados. “Muchos de ellos son liderazgos en sus comunidades. También encontramos en esas familias personas que tuvieron la oportunidad de estudiar y hoy sus hijos, ingenieros agrónomos, los ayudan a implementar las prácticas agroecológicas en las fincas”.

Otro aspecto resaltado es la cultura de preservación ambiental de las propiedades agroecológicas: “Esto trae innumeras ventajas para toda la comunidad, como la protección de los suelos, la mejoría del clima, la recarga de los aquíferos subterráneos”, agregó Martín Cuadra.

Bolívia

“Nuestro país tiene un modelo de producción extrativista, ganadero y de producción intensiva. Pero hay la otra cara de esta moneda: la agricultura familiar, campesina y agroecológica”, resaltó la economista Coraly Salazar, responsable de la Unidad de Acción Política de la organización boliviana CIPCA, al presentar los estudios de caso.

La metodología adoptada por CIPCA para llevar a cabo los cuatro estudios de caso ha sido, principalmente, entrevistar a distintos grupos – familias productoras, autoridades, grupos focales – y recopilar información de campo.

El diagnóstico final, comparando la situación en las fincas antes y después de la adopción del enfoque agroecológico, mostró innúmeros avances, como la recuperación de la base productiva, “lo que está mejorando tanto la cantidad cuanto la calidad de los alimentos consumidos por la población”, dijo.

Coraly Salazar destacó otro avance, en el plan social: “Observamos que las mujeres, en las áreas investigadas, lograron tener un papel más relevante e, incluso, asumir una posición de liderazgo en sus comunidades. Ellas lograron alcanzar más valoración de su trabajo, tanto a nivel familiar, como social”.

Otra constatación es que las familias que utilizan la agroecología se vuelven más resilientes, ya que ese sistema les permite disminuir las pérdidas de cosechas causadas por cuestiones climáticas – sequías, inundaciones y granizadas. “Estas familias también lograron un mejor manejo del água, con la construcción de pozos, atajados, sistemas de riego y membranas para coger el água de la lluvia”, afirmó Coraly Salazar.

Guatemala

El último a presentar los estudios de caso sobre bondades da la agroecología fue Aníbal Salazar, asesor técnico de la organización guatemalteca Fundebase.

Según él, las familias investigadas tenían en común el hecho de vivir en propiedades pequeñas, demostrar un alto interés en capacitarse y por la labor comunitaria. “Su trabajo es hecho a margen de las políticas públicas y cuidan muy bien de la Madre Tierra”, destacó.

Los estudios de caso constataron que la agroecología contribuyó para mantener las familias investigadas en sus propiedades, evitando que se convirtiesen en migrantes internos. “Estos campesinos ahora se quedan en sus fincas y gestionan sus propios modelos productivos”, dijo Aníbal Salazar. “También conocimos casos de jóvenes que, gracias a la implementación de un sistema agroecológico, decidieron volver a sus comunidades en la zona rural y trabajar en la tierra”, agregó.

En su exposición, Aníbal Salazar defendió la importancia de se promover un debate más profundo sobre el concepto de sostenibilidad. “De que sostenibilidad estamos hablando? Tenemos que fijar un posicionamiento muy claro, político en relación a esta cuestión. No podemos dejar que estos términos sean pervertidos”.

Texto: Claudia Guimarães