Pequeños productores: alma y nervio de Nicaragua

 

Aun con el intento golpista causado por la derecha terrorista en el segundo trimestre del año, que dejó una estela de destrucción, muerte y quebrantó la paz en Nicaragua, la producción agropecuaria no se detuvo de parte del sector campesino, pequeños y medianos productores y empresarios, considerados por el gobierno sandinista como el principal motor de la economía del país.

Es decir, en medio de toda la crisis generada por los golpistas terroristas, el gallo pinto no faltó en la mesa de las familias nicaragüenses, porque las metas de la producción agropecuaria propuestas para el presente ciclo se desarrollaron de manera positiva, de acuerdo a una evaluación que hizo la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (Unag) sobre las posibles afectaciones.

“El sector campesino demostró su compromiso con Nicaragua”, consideró Manuel Morales Navarro, presidente de la organización que aglutina a más de 50 mil productores, cada uno de los cuales posee un promedio de diez manzanas de tierra. No obstante, algunos pequeños y medianos –como en el sur de Masaya, por ejemplo- cuentan con dos manzanas o más, cuyas tierras son muy productivas.

De acuerdo a Morales, mucha de la producción campesina: vegetales, frutas, arroz, frijoles, maíz se produce con esfuerzo propio, sin financiamiento. No obstante, los agremiados a la Unag tienen sembradas –por ejemplo- más de cien mil manzanas de frijoles, un promedio de dos manzanas por afiliado. Esto significa un aporte aproximado del 27 por ciento de la producción nacional de frijoles, lo que equivale a más de un millón de quintales.

“El común denominador es que el pequeño productor siembre al menos dos manzanas de tierra para el auto-consumo, aunque hay gente que siembra para los tres ciclos agrícolas un promedio de cinco manzanas”, explicó el Presidente de la organización de productores.

Buen invierno, buena cosecha

 

Cuando hay un buen invierno la abundancia de frijoles es evidente, incluso un 40 por ciento de esa producción se exporta a El Salvador y Estados Unidos. Es bien sabido que el frijol que los salvadoreños compran a Nicaragua lo empacan y lo exportan a Estados Unidos como si ellos hubieran producido el grano.

En el caso del maíz, Morales aseguró que Nicaragua es autosuficiente y exporta una pequeña cantidad a Costa Rica. “En la zona de Boaco tenemos maizales muy buenos y creo que no vamos a tener problemas, todavía falta otra siembra y va con buen suceso”, agregó.

Ahora bien, la mayoría de la producción de arroz está en manos de los grandes productores y es de riego. “Aquí se importaba hace unos años alrededor de la mitad de lo que consumimos hoy, actualmente ya estamos llegamos arriba del 80 por ciento de la producción de arroz, se necesita importar 20 por ciento para completar el cien por ciento de la demanda nacional”, dijo.

Respecto a los lácteos, el dirigente destacó que Nicaragua produce leche suficiente para el consumo per cápita que señala la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por su sigla en inglés); sin embargo, no hay cultura de consumo de este producto.

Como ha ocurrido en muchas ocasiones, este año con el “golpe de leche” por la llegada del invierno, el precio bajó estrepitosamente a seis córdobas el litro que pagaban a pequeños productores, mientras las grandes empresas industriales lo vendían a 25 córdobas.

“Siempre hemos dicho que los pequeños y medianos productores somos el alma y nervio de este país y eso hay que verlo no solo en el sector agropecuario sino en la pequeña industria porque el segmento que genera la mayor cantidad de empleo formal en Nicaragua son las pequeñas empresas”, subrayó Morales.

Un esfuerzo familiar

Según el líder de la Unag, el porcentaje que destina el Sistema Financiero Nacional para la producción agropecuaria es muy bajo porque es considerado un sector de alto riesgo; además, para los pequeños productores, las tasas de interés que cobran los bancos son muy altas.

“Lo que la banca privada destina al sector de la producción agropecuaria es ínfimo, aquí hay mucho esfuerzo familiar en lo que se produce en el país”, consideró, insistiendo que los pequeños y medianos productores están considerados como un sector de alto riesgo porque producen de secano (utilizan agua de lluvia para el riego de sus cosechas).

Es decir, la gran mayoría de los pequeños y medianos productores aprovechan el invierno para producir un enorme porcentaje de la alimentación de los nicaragüenses. “No somos productores de riego que es la garantía para la producción”, apuntó Morales.

Para Morales, haber alcanzado la autosuficiencia alimentaria con el maíz y el frijol es un logro de la Revolución Popular Sandinista en los años 80, cuando miles de campesinos fueron beneficiados con la Reforma Agraria, permitiendo que más de un millón de manzanas de tierra quedaran en manos de los pequeños productores que se organizaron en cooperativas.

“En esa época nosotros teníamos alrededor de 5,000 cooperativas agropecuarias afiliadas a la Unag que fueron beneficiadas con la reforma agraria”, recordó. Esta política económica de la revolución significó que alrededor de 140 mil pequeños productores tuvieran acceso a la tierra que era subutilizada en grandes latifundios por los somocistas y sus allegados,

De acuerdo a Morales, cuando la revolución impulsó un proceso de reforma agraria lo que hizo fue democratizar la tenencia de la tierra en Nicaragua en manos de miles de pequeños productores, y “todos comenzamos a producir la comida para nuestras familias, lo que significó un incremento enorme de áreas cultivadas en producción de alimentos en nuestro país”.

Avances en soberanía alimentaria

Con la llegada del neoliberalismo a Nicaragua en 1990, este modelo cooperativo se derrumbó, la gente se dividió las tierras, un porcentaje de beneficiados las vendieron y otro porcentaje muy alto se quedó con sus parcelas; y se implementó un modelo cooperativo más vinculado a los servicios de crédito, acopio y asistencia técnica.

“Toda esta gente produce alimentos que no producíamos antes de la revolución, por eso yo vinculo ese logro enorme que se llama autosuficiencia del gallo pinto a un logro importantísimo que hizo la revolución en los 80, restituir ese derecho a la tierra que le fue arrebatado a sus abuelos por los Somoza y los terratenientes”, manifestó Morales.

De ahí el respaldo de la Unag a la política del gobierno sandinista de apoyar y desarrollar la economía popular tal como lo anunció recientemente el presidente Daniel Ortega, luego de una multitudinaria marcha pidiendo paz y justicia para las víctimas del terrorismo golpista.

“Creo que es correcto que el gobierno tome en cuenta nuestras consideraciones y recibimos con mucho beneplácito su anuncio, eso hace que nuestro compromiso sea mayor porque los pequeños y medianos aportamos más que el gran capital”, resaltó el Presidente de la Unag.

Por otro lado, Morales es del criterio que aun cuando Nicaragua ha realizado grandes avances en el tema de la soberanía alimentaria, todavía no es suficiente. “Una cosa es la soberanía alimentaria y otra cosa la seguridad alimentaria”, dijo, para explicar que esta última significa asegurar la comida porque la regalan o la importan. En cambio, “la única manera de tener soberanía alimentaria es poder sembrar y escoger los alimentos que quiero consumir”, expresó.

Un ejemplo de soberanía alimentaria es que los pequeños y medianos productores tengan acceso a las semillas criollas. “Tenemos 30 años de estar trabajando en el tema de la semilla criolla y crear bancos de semilla es seguridad alimentaria y es soberanía también porque la gente guarda la semilla que quiere sembrar para producir lo que come”, destacó.

La agroecología: una apuesta para el futuro

Según el Plan de Producción, Consumo y Comercio del Gobierno de Nicaragua, para el ciclo 2018-2019 la producción agrícola tiene una meta de producir 1.6 millones de manzanas, 8,4 por ciento más que el período anterior. De ese total, 1.1 millones de manzanas serán para granos, 500 mil para la agro exportación, 10 mil para hortalizas y otras 80 mil para musáceas y raíces.

En cuanto al maíz se prevé una cosecha de 9.2 millones de quintales, el frijol tiene una proyección de 4.3 millones de quintales y el arroz 5,7 millones de quintales.

La propuesta agroecológica frente a la producción química es la nueva apuesta para el futuro, en opinión de Morales. Para esto conformaron el “Movimiento de Productores Agroecológicos de Nicaragua”, una plataforma compuesta por 200 organizaciones de pequeñas cooperativas.

El objetivo de este movimiento es que los campesinos produzcan sus propios insumos como fertilizantes, insecticidas y pesticidas, lo que significaría un ahorro muy significativo para la economía nacional ya que todos los insumos que se compran en Nicaragua son importados.

“Estamos haciendo talleres de capacitación para la producción de abonos orgánicos, cada día lo vamos mejorando en el término de poder tener un abono orgánico que sea competitivo y que le ayude a aportar los nutrientes que necesitan los cultivos”, refirió el titular de la Unag, tras afirmar que los productores se están sumando a esta iniciativa porque los costos de los insumos agroecológicos son mucho menores que los agroquímicos comerciales.

Por ejemplo, “un quintal de algunos agroquímicos viene costando como 900 córdobas y algunos aportan solo tres nutrientes a la planta, con la agroecología puede costar 100 córdobas el quintal y aporta más nutrientes. Nuestra propuesta es restituir la riqueza de la fertilidad natural del suelo a través de la entrega de estos productos”, afirmó.

Visión Sandinista

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