ONU destacó la eficacia de los programas de protección social para combatir la pobreza

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El organismo, con sede en Roma, difundió hoy su informe anual sobre el estado mundial de la agricultura y la alimentación, donde además de defender la eficacia de dichos programas afirmó que sirven para fomentar la inversión en actividades productivas.

Según se desprende de las conclusiones del trabajo, la protección social “no reduce el esfuerzo laboral”, sino que estimula la inversión en agricultura y otras actividades económicas.

Se estima que unos 2.100 millones de personas de todo el mundo -un tercio de la población- reciben alguna forma de protección social, aunque las diferencias son notables entre regiones.

“La mayoría de los países, incluso los más pobres, pueden permitirse programas de protección social potencialmente importantes en la lucha contra la pobreza”, dice el informe.

La organización promueve los programas dirigidos a las mujeres para que estas dispongan de más tiempo y refuercen su control sobre los ingresos, teniendo en cuenta que “la malnutrición materna e infantil perpetúa la pobreza de una generación a otra”.

“La protección social por sí sola no es suficiente para sacar a las personas de la pobreza”, asegura el documento, que llama a coordinar esas medidas con el gasto público en programas agrícolas para mejorar el desarrollo rural y lograr un crecimiento económico inclusivo.

Mil millones de personas continúan siendo muy pobres y hay otros mil millones de pobres en el mundo, sobre todo en las zonas rurales, a pesar de que la pobreza extrema ha disminuido en muchas regiones como Asia oriental y el Pacífico, mientras que en África subsahariana se ha avanzado muy poco.

Un total de 72 de los 129 países sobre los que la FAO lleva a cabo un seguimiento alcanzó la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio consistente en reducir a la mitad la prevalencia de la subalimentación para 2015.

Ahora que la nueva agenda del desarrollo pretende la erradicación total de la pobreza y el hambre, la ONU recomienda aumentar la protección social y las inversiones para los más pobres, lo que calcula que costaría 267.000 millones de dólares anuales hasta 2030, el equivalente al 0,3 por ciento del producto interior bruto (PBI).

 

Nota: la información es tomada de Americaeconomía