Niveles “seguros” de glifosato podrían ser peligrosamente altos

 

Por La Red 21, mayo 2018

Un nuevo estudio (ver aquí) sobre el glifosato, ingrediente activo del Roundup de Monsanto -uno de los herbicidas más usados en todo el mundo- vuelve a elevar las persistentes preocupaciones sobre el impacto del pesticida en el desarrollo sexual, genotoxicidad y de las bacterias intestinales, incluso cuando la exposición está limitada a un nivel actualmente considerado “seguro” por las entidades reguladoras, como la Environmental Protection Agency (Agencia de Protección Ambiental de EE.UU., EPA).

Mientras que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), una rama de la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como el estado de California han clasificado al glifosato como un probable cancerígeno humano, los reguladores estadounidenses y europeos han continuado autorizando a los agricultores a usarlo, y los senadores republicanos estadounidense incluso ha amenazado con cortar el financiamiento a la OMS si siguen “molestando” sobre este tema.

Investigadores del Instituto Ramazzini de Italia colaboraron con expertos de los Estados Unidos y de otros países de Europa para llevar a cabo el nuevo estudio piloto financiado por crowdfunding, que se detallará en tres artículos revisados por otros científicos independientes y que se publicarán en la revista Environmental Health más adelante este mes (ver aquí).

Más preocupación

Expusieron a ratas a herbicidas basados en glifosato (GBH) en el agua potable que bebían, agregando una cantidad establecida como “segura” por la EPA durante un período de tres meses, “desde la vida prenatal hasta 13 semanas después del destete”.

“Los resultados muestran que los GBH, incluso a dosis consideradas seguras y durante un tiempo de exposición relativamente corto (que en términos equivalentes en humanos corresponden a la vida embrionaria hasta los 18 años de edad), son capaces de alterar ciertos parámetros biológicos importantes, marcadores principalmente relacionados con desarrollo sexual, genotoxicidad y alteración del microbioma intestinal “especialmente en las mujeres”, según el sitio web del estudio.

Los defensores de los consumidores en EE. UU. respondieron a este hallazgo con pedidos de más estudios, señalando que “no se han realizado estudios a largo plazo revisados por pares sobre el posible impacto en la salud de la exposición al glifosato a niveles inferiores a las directrices de la EPA”.

Monsanto por su parte ha tratado de influir en los estudios sobre el glifosato y el Roundup asegurando que “no existe un vínculo entre el glifosato y el cáncer” y acusaron al Instituto Ramazzini de ser “una organización activista con una agenda”. El instituto ha apoyado el estudio del cáncer durante más de dos décadas y, según su sitio web, sus principales prioridades son realizar investigaciones científicas, lograr diagnósticos precoces y difundir información sobre “riesgos ambientales tóxicos y carcinogénicos” (ver aquí).

Asociación de consumidores orgánicos

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