Debemos tener confianza en el Diálogo Nacional

 

Tras un mes de protestas, con 76 pérdidas de vidas humanas invaluables, 657 heridos y 85 desaparecidos, principalmente de jóvenes estudiantes universitarios, el monto de las pérdidas en la producción de bienes y servicios, estimado por Consultores Para el Desarrollo Empresarial (COPADES) con la conducción del suscrito, sin incluir el valor de los daños de la infraestructura productiva, económica y social del país, ya asciende aproximadamente a US$650 millones, equivalentes a casi el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) esperado en este año antes del surgimiento de la crisis política del 17 de abril.

Esta cuantificación de las pérdidas de producción es posible gracias a las aplicaciones de la matriz de insumo producto y de las cuentas nacionales de Nicaragua, así como de los coeficientes técnicos de producción y de los coeficientes de transferencia de la producción del ciclo agrícola al año calendario. Señalamos esto último porque no se dado la importancia debida al inicio del año económico de Nicaragua en 2018, que es el ciclo agrícola 2018/2019, en el cual ya se están gestando las pérdidas no sólo de este año sino también las del año 2019.

Alrededor del 60% del monto de las pérdidas antes mencionado corresponde al Sector Servicios, principalmente comercio, turismo, hoteles, restaurantes, transporte, comunicaciones, educación, servicios comunales y servicios personales. El 40% restante se concentra casi exclusivamente en las actividades agropecuarias, industria manufacturera y construcción. En general, se observa una importante desaceleración del crecimiento de la producción en cada una de las actividades económicas y, con el supuesto de que el Diálogo Nacional arribe a puerto seguro en el menor plazo posible, el PIB Real o volumen de producción de bienes y servicios, en vez de crecer 4.4% pronosticado por COPADES para este año, podría desacelerar hasta 1.2%.

Sin embargo, se agrega a lo anterior la difusión de falsas alarmas, tal como la que circuló en las redes sociales el sábado 19 de mayo, dirigida a provocar graves impactos en el sistema financiero nacional. El Sr. Emir Morales, dirigente del gremio de panificadores del país, ha incitado a la población a que saque sus depósitos de las entidades bancarias, porque, según él, el gobierno puede usarlos para financiar sus gastos debido a que la recaudación de impuestos ha disminuido por la recesión económica, o se los pueden robar para sacarlos del país.

Nicaragua no está en recesión económica, -técnicamente el PIB Real tiene que caer en dos trimestres consecutivos para que exista recesión-. Lo que se observa es una desaceleración del crecimiento económico y éste continúa siendo positivo. Además, es cierto que las proporciones de los depósitos en monedas nacional y extranjera que las entidades financieras depositan en el Banco Central de Nicaragua, es decir, el encaje, ayudan a la autoridad monetaria a regular la liquidez en córdobas y a fortalecer las reservas internacionales oficiales del país, o sea, contribuyen a garantizar la estabilidad del tipo de cambio y de una baja presión inflacionaria. Cabe agregar que gran parte de las reservas internacionales del BCN están depositadas en bancos del exterior, o sea, no son recursos financieros ociosos en el BCN y generan intereses al país.

Pero el gobierno, en caso de no disponer de liquidez en córdobas para sufragar sus gastos de consumo, como son el pago de la planilla gubernamental y la compra de bienes y servicios de consumo final, puede recurrir a la colocación de Bonos de la República o Letras del Tesoro en los puestos de bolsas, en los cuales los inversionistas financieros cobrarían una alta tasa de rendimiento porque el índice de riesgo-país de Nicaragua se elevó con la crisis política; o en un caso extremo de urgencia nacional, podría recurrir al señoriaje, es decir, a la capacidad estatal de emitir dinero por parte del BCN. En otras palabras, no es correcta la afirmación del Sr. Emir Morales de que el gobierno puede apropiarse de los ahorros del público para financiar sus gastos.

Por esas razones monetarias, insto al Sr. Emir Morales a no provocar pánico financiero en la población, y aconsejo a los nicaragüenses a que no ponga sus depósitos “debajo del colchón” porque se expondrían a que se los roben.

Entre ese tipo de alarmas, hace un mes aproximadamente también apareció el llamado de realizar un paro empresarial nacional, antes de que se agotaran las vías cívicas como la del Diálogo Nacional. Un paro empresarial nacional es un arma política de última instancia que fácilmente provocaría una caída del PIB Real anual de dos dígitos porcentuales, lo que significaría una grave depresión económica, y salir de esa clase de postración económica sería muy difícil en el corto plazo.

Por ese motivo, los nicaragüenses, con una plena y positiva voluntad, debemos buscar la solución de nuestros problemas políticos y económicos en esa gran mesa del Diálogo Nacional. La cooperación internacional para restaurar una economía que ha caído en una grave depresión no fluirá en forma automática. La ayuda internacional de emergencia para atender a la población más necesitada siempre estará presente, pero las reformas estructurales, tanto políticas como económicas, también requerirán de financiamiento. Por eso, confío en que el Diálogo Nacional garantice la salida de esta crisis política y social en el corto plazo, para evitar una nueva crisis, la económica.

 NÉSTOR AVENDAÑO