Cierran fila a favor de semillas criollas

 

Preservar el uso y producción de semilla criolla porque esta es más resistente para afrontar los embates del cambio climático y preservar la seguridad alimentaria, coincidieron ayer productores que participaron en el Foro Semillas Criollas y Seguridad Alimentaria para el Desarrollo Sostenible de Nicaragua.

Los campesinos resaltaron que en Nicaragua al menos el 85 por ciento de la semilla que se usa en la producción de maíz y frijol sigue siendo criolla y urgieron al Gobierno para que se bloquee el ingreso al país de semillas transgénicas para evitar que la criolla se ponga en riesgo.

Para luchar por la conservación de la semilla criolla, los productores han impulsado prácticas en sus fincas enfocadas en aumentar la productividad de la semilla autóctona.

Antonia Jirón es agricultora de la comunidad Santa Elena en Diría, Granada. A lo largo de su vida ha producido maíz y frijoles, pero de un tiempo acá ha optado por diversificar su producción para enfrentar las afectaciones del cambio climático. La confianza de Jirón radica en que esta semilla en cualquier condición climática se adapta y asegura la producción.

“Si nosotros sembramos una variedad de maíz o frijoles criolla, esta nos va a dar ya sea la producción total o la producción más baja, pero siempre nos va a dar”, resaltó Jirón, durante la participación del Foro Semillas Criollas y Seguridad Alimentaria para el Desarrollo Sostenible de Nicaragua.

Al igual que Jirón, otros productores de la zona del norte del país como Antonio Mejía, productor y encargado de un banco de semilla en la comarca Dulce Nombre de Jesús, de Darío, Matagalpa, ejecuta programas de conservación de la variedad criolla, porque asegura que le abarata los costos de producción.

“Nosotros hemos ido mejorando nuestras semillas, ahorita trabajamos con 11 variedades de frijol y 10 variedades de maíz, ya las hemos ido mejorando por cruzamiento o por selección (semilla)”, explica.
En dicha comunidad los rendimientos por manzana de frijol y maíz han pasado de 10 quintales hasta 20 y 25 quintales, resalta.

José Martínez, agroecólogo y docente de la Universidad Centroamericana, dice que es necesario alcanzar el desarrollo con la sostenibilidad de los recursos naturales, porque de lo contrario estaríamos poniendo en juego la seguridad alimentaria. “Las semillas criollas y la agroecología marcan las pautas para que nosotros podamos alcanzar el desarrollo sostenible”, afirma.

Dilema por transgénicos

La Alianza Semillas de Identidad, que aglutina a más de cinco organismos productores, ha presentado propuestas al Gobierno para que impida la entrada al país de semillas transgénicas.

Lucía Aguirre, de la comisión de Alianzas Semillas de Identidad, dice que los transgénicos ponen en riesgo la conservación de las variedades criollas, se aumenta la cantidad del uso de agroquímicos y no son resistentes a las afectaciones climáticas. “No son más productivas, ya son 20 años de estudio que demuestran que las semillas transgénicas no son más productivas. Los que están interesados son las grandes empresas”, afirma.

Michael Healy, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), ha señalado en varias ocasiones que las semillas genéticamente modificadas serán destinas para la producción comercial de maíz amarillo y soya para el consumo exclusivo de animales, y en el caso de la soya también para mejorar la calidad del suelo.

LA PRENSA

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