Cambia el agro usando túneles

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Manuel Enrique Cárcamo Soriano es un somoteño que a sus 25 años ha decidido abandonar la agricultura tradicional para incorporar nuevas tecnologías como las denominadas Estructuras Protegidas, que le han generado más ganancias produciendo más, en menos área, con menos agroquímicos y menos agua.

En tres cuartos de manzana, en la comunidad de La Playa muy cerca de la frontera con Honduras, Manuel —un ingeniero agropecuario egresado de una de las universidades del norte del país— creció en el campo con su papá, ayudándole a cosechar hortalizas, maíz, frijoles y cuidar el ganado “de forma empírica y tradicional”.

Salir de la universidad a aplicar conocimientos “fue algo crucial, tenía que tomar una decisión, qué hacer, qué producir y cómo hacerlo de la mejor manera”, según sus propias palabras. Empezó con tomate y actualmente cosecha chiltoma. La diferencia ahora, con relación a lo que aprendió con su papá es “la visión empresarial”.

Un reto fue producir todo el tiempo. Hortalizas sanas fue la opción con las que empezó su empresa, pero incorporando nuevas tecnologías agrícolas como los llamados túneles o mega túneles en tres cuartos de manzana de tierra.

Jugosas ganancias

Manuel empezó hace dos años a utilizar los túneles y a la fecha han pasado cuatro ciclos de cosechas de tomate y dos de chiltoma. Con solo “la súper producción” de las dos primeras cosechas de tomate logró cubrir los costos de la tecnología y en los siguientes obtener jugosas ganancias.

Sin embargo, “no todo ha sido fácil”, el último de los ciclos del tomate botó miles de cajas porque lastimosamente el precio cayó a extremos de que nadie quería pagar 50 córdobas por caja. La chiltoma fue la siguiente opción, siempre en la misma estructura: “Cuidándola, estoy seguro que todavía me aguanta un par de años más”.

Para Cárcamo incorporar nuevas tecnologías agrícolas no solo genera ganancias por los altos niveles productivos (equivalentes a 200 por ciento más en apenas un tercio del área utilizada de forma tradicional), sino también por la calidad del producto, que está menos expuesto a las plagas y los costos en pesticidas se reducen.

En una zona considerada parte del Corredor Seco de Nicaragua, ahorrar agua con un buen sistema de riego, es ganancia, “pero además es producir amigable con el medioambiente”, recalcó el joven frente a unos 50 productores de Nueva Segovia, Madriz y Estelí convocados por empresas como Agrosa, de Ocotal y Agrológico para conocer esta exitosa experiencia.

Es una necesidad

El agrónomo Ramón Espino, propietario de Agrosa, sostuvo que la producción intensiva, sustentable y en armonía con el medioambiente, a través de la agricultura protegida o cubierta con malla antivirus, en la actualidad se enfoca en el propósito de elevar los rendimientos.Los precios de una estructura protegida oscilan entre los 4.50 hasta 21 dólares el metro cuadrado, en dependencia del grado de tecnología aplicada.

LA PRENSA